Punto de quiebre en tu día y dolor de cabeza punzante. Las imágenes se revuelven y se agrupan por categorías: dialéctica chafa de una mente difusa.
Sonrisas / Silencios.
Humor / Rencor.
Aprendizaje / Olvido.
Violencia / Indiferencia.
Temeridad / Temor.
Generosidad / Soledad.
Amor / Egoísmo.
Y en sus ojos no ves nada, ni un rastro de cariño detrás de su tristeza...
Complicaciones
Válvulas que regulan el fluir del oxígeno al cerebro y el tránsito de la sangre por el corazón. Aneurismas y cardiopatías, abstenerse.
viernes, 23 de noviembre de 2012
domingo, 13 de noviembre de 2011
Entre fintas y retruécanos (3a. y última parte)
Repentinamente, mi panorama se aclaro: a menos de metro y medio de colisionar con aquél bólido, el rabillo de mi ojo avistó la silueta de Emiliano, el delantero, en solitario pique hacia el punto de penal: mi pierna izquierda giró levemente hacia afuera y la barrida de Sánchez fue a su encuentro, sin sospechar que se trataba de una finta para que la derecha, atrayendo para sí el balón, proyectara con un toque raso su redondez hacia el encuentro con el empeine del hábil centro ofensivo, quien con un trallazo imparable pusiera cifras definitivas, segundos antes de que el árbitro pitara el final.
Lo que siguió fue un tsunami de euforia total: abrazos, besos, sonrisas y palmadas en la espalda por parte de jóvenes que no había visto nunca en mi vida me inundaban por todos lados cuando, sin saber cómo, ahí estaba Ivonne frente a mí, y una brisa olor manzanilla y destellos dorados de su cabello me invadieron completamente, cual soplo divino en el corazón del devoto o la chispa de genio en la mente del científico.
Poco después vinieron las vacaciones de Semana Santa y los del United disfrutaban de su premio, invitando a salir a cuanta chica guapa conocían. En ocasiones, Fabián me dejaba acompañarlo a visitar a Nancy a su casa en la colonia Simón Bolivar, por lo que pude pedirle a Ivonne que nos hiciéramos amigos. Más tarde, llegó el fin de cursos y con él, la promesa de dulces tardes veraniegas con la chica de mis sueños, sin sospechar lo que nos deparaba el futuro.
Los del Juventus no se atrevían a romper el “pacto de caballeros”, pero aún así no dejaban pasar la oportunidad de amedrentar a cualquiera de los de la setenta que caminara solo por sus calles: nunca aceptaron el hecho de haber perdido por un gol de último minuto, mucho menos que la asistencia final haya sido de un “cachirul”, y todavía peor que hubiese sido un niño de primaria el artífice de la derrota. De tal suerte que, aquel día en que Fabián no estaba y decidí ir por mi cuenta a casa de Ivonne para ir de paseo ciclista al parque, al dar la vuelta en calle Esterlinas, Alfredo (que seguro sabía que había llamado, dada su obsesión de vigilar a sus primas) apareció de la nada, lanzando un bat a los rayos de mi bicicleta que provocó que saliera volando y cayera de bruces, tres metros adelante. Entonces, tomó el bat y, enloquecido, machacó mi pierna derecha hasta destrozarme la rodilla: la cara asustada de Ivonne al salir de su casa, un escalofrío recorriéndome el cuerpo y los gritos de Fabián tratando de desarmar a aquél cobarde, fueron mis últimas impresiones antes de perder el conocimiento...
Como era de esperarse, desde entonces tuve que abandonar las canchas: una placa y tornillos de titanio ocupan ahora el espacio de la rótula y de los cóndilos del fémur de mi perna derecha. Cojeo levemente, pero eso no es relevante: las heridas son superficiales, el toque no se pierde ni con los años. De mi juventud en la Romero Rubio aún conservo los recuerdos de mi primera novia, a un amigo insuperable y la admiración de propios y extraños por un oficio envidiable: cronista deportivo.
Sobra decir que al “Maldini del llano” le dieron únicamente seis meses en la correccional, que se casó con su prima Nancy -procreando 5 hijos- y que ahora juega como central titular del Club América. Por eso, aquella vez que el dueño me invitó a la zona de vestidores, no dejé pasar la oportunidad de saludarlo y jugarle una pequeña broma: cuando por fin estuvimos frente a frente, amagué un golpe con el bastón de mano al que Alfredo, fanfarrón, respondió: “Todavía te quieres vengar por lo de la secu, ¿no?: ¡ya supéralo!”. "¿Cómo crees?" -alardeé-. "Eso fue hace mucho: sin rencores", añadí sonriente, palma derecha extendida: mientras Alfredo acercaba la propia diestra, con mi siniestra aventé súbitamente el cayado a sus piés, haciéndolo pegar un salto que aproveché para repetir el gesto técnico que le hizo morder el polvo, acompañado de la clásica de clásicas: “¡Te traigo finto, te traigo finto!”.
Lo que siguió fue un tsunami de euforia total: abrazos, besos, sonrisas y palmadas en la espalda por parte de jóvenes que no había visto nunca en mi vida me inundaban por todos lados cuando, sin saber cómo, ahí estaba Ivonne frente a mí, y una brisa olor manzanilla y destellos dorados de su cabello me invadieron completamente, cual soplo divino en el corazón del devoto o la chispa de genio en la mente del científico.
Poco después vinieron las vacaciones de Semana Santa y los del United disfrutaban de su premio, invitando a salir a cuanta chica guapa conocían. En ocasiones, Fabián me dejaba acompañarlo a visitar a Nancy a su casa en la colonia Simón Bolivar, por lo que pude pedirle a Ivonne que nos hiciéramos amigos. Más tarde, llegó el fin de cursos y con él, la promesa de dulces tardes veraniegas con la chica de mis sueños, sin sospechar lo que nos deparaba el futuro.
Los del Juventus no se atrevían a romper el “pacto de caballeros”, pero aún así no dejaban pasar la oportunidad de amedrentar a cualquiera de los de la setenta que caminara solo por sus calles: nunca aceptaron el hecho de haber perdido por un gol de último minuto, mucho menos que la asistencia final haya sido de un “cachirul”, y todavía peor que hubiese sido un niño de primaria el artífice de la derrota. De tal suerte que, aquel día en que Fabián no estaba y decidí ir por mi cuenta a casa de Ivonne para ir de paseo ciclista al parque, al dar la vuelta en calle Esterlinas, Alfredo (que seguro sabía que había llamado, dada su obsesión de vigilar a sus primas) apareció de la nada, lanzando un bat a los rayos de mi bicicleta que provocó que saliera volando y cayera de bruces, tres metros adelante. Entonces, tomó el bat y, enloquecido, machacó mi pierna derecha hasta destrozarme la rodilla: la cara asustada de Ivonne al salir de su casa, un escalofrío recorriéndome el cuerpo y los gritos de Fabián tratando de desarmar a aquél cobarde, fueron mis últimas impresiones antes de perder el conocimiento...
Como era de esperarse, desde entonces tuve que abandonar las canchas: una placa y tornillos de titanio ocupan ahora el espacio de la rótula y de los cóndilos del fémur de mi perna derecha. Cojeo levemente, pero eso no es relevante: las heridas son superficiales, el toque no se pierde ni con los años. De mi juventud en la Romero Rubio aún conservo los recuerdos de mi primera novia, a un amigo insuperable y la admiración de propios y extraños por un oficio envidiable: cronista deportivo.
Sobra decir que al “Maldini del llano” le dieron únicamente seis meses en la correccional, que se casó con su prima Nancy -procreando 5 hijos- y que ahora juega como central titular del Club América. Por eso, aquella vez que el dueño me invitó a la zona de vestidores, no dejé pasar la oportunidad de saludarlo y jugarle una pequeña broma: cuando por fin estuvimos frente a frente, amagué un golpe con el bastón de mano al que Alfredo, fanfarrón, respondió: “Todavía te quieres vengar por lo de la secu, ¿no?: ¡ya supéralo!”. "¿Cómo crees?" -alardeé-. "Eso fue hace mucho: sin rencores", añadí sonriente, palma derecha extendida: mientras Alfredo acercaba la propia diestra, con mi siniestra aventé súbitamente el cayado a sus piés, haciéndolo pegar un salto que aproveché para repetir el gesto técnico que le hizo morder el polvo, acompañado de la clásica de clásicas: “¡Te traigo finto, te traigo finto!”.
A Chilakillers, con cariño... ¡siempre!
martes, 8 de noviembre de 2011
Entre fintas y retruécanos (2a. parte)
Yo era lateral nato, y todos en mi cuadra lo sabían; hasta me decían “Ramoncito” porque mi velocidad y conducción de balón eran una calca de las de Ramón Ramírez, fino ala izquierda de las Chivas rayadas, si bien con la derecha no daba “pie con bola”, a pesar de practicar una hora diaria. El que me enseñó los misterios de la posición fue mi vecino, Fabián Hidalgo, extremo de los Mahatmas United, quien resultara lesionado -al minuto 11 del segundo tiempo extra y con el partido empatado a dos tantos- tras una patada artera de Alfredo “Maldini” Sánchez (central de los Black Juventus de la secundaria 218, ”República de Italia”, en aquel entonces integrante de una banda de skinheads conocida –¡ironías de la vida!– como “los fascistas de Bolivar”), quien ya lo traía entre ceja y oreja, no nada más por haberle quebrado la cintura en la jugada del primer gol, sino también por pretender a Nancy, su prima, y quien además era la hermana de mi amor platónico de la niñez: la dulce y tierna Ivonne... the one (como la canción de Paul McCartney, recién nombrado Sir, un año antes).
El inesperado giro del destino dejó a los Mahatmas sin alternativas, pues ya no tenian más cambios, dado que ese día faltaron varios de sus jugadores, fuera por flojera o por la fama de asesino del fascista Sánchez. Mientras Paco y El Brody –creativo/capitán y portero, respectivamente–, lo sacaban a hombros, Fabián, reconociendo mi cara de entre la porra, gritó:
–¡Vas, Ramoncito, entra en mi lugar!
–¿Yo? Pero, sólo soy de primaria.
–¿Te cae, Fabián? –preguntó Paco, atónito–. Pero, es un niño: ¡lo van a hacer papilla!
–Nel, es mejor y más rápido que yo. Además, los penales están cerca, ¿qué podemos perder?
–¡Juega! ¡Cámbiate! –ordenó Paco, aventándome un short y volviéndose hacia su arquero para pedirle un par de calcetas extra.
Los airados reclamos del Juventus no se hicieron esperar. No obstante, de inmediato se convirtieron en burlas, al delatar mi origen el suéter azul marino que portaba, en contraste con el verde olivo de los alumnos de secu: “¡Es un bebé!... sabía yo que los de la setenta eran unas nenas k-gandhis, pero esto ya es el colmo”, espetó sardónico Maldini, acompañándolo de una estruendosa carcajada. Confiados en la victoria, finalmente aceptaron el cambio.
El partido se reanudó con un minuto por jugarse y tiro libre a favor del United por la zona del círculo central. Al cobro, Paco filtró la esférica hacia mí entre dos jugadores y yo conduje unos cuantos metros, esquivando al central derecho con un recorte de zurda: rondaba el borde del área justo cuando Maldini se abalanzaba hacía mí...
El inesperado giro del destino dejó a los Mahatmas sin alternativas, pues ya no tenian más cambios, dado que ese día faltaron varios de sus jugadores, fuera por flojera o por la fama de asesino del fascista Sánchez. Mientras Paco y El Brody –creativo/capitán y portero, respectivamente–, lo sacaban a hombros, Fabián, reconociendo mi cara de entre la porra, gritó:
–¡Vas, Ramoncito, entra en mi lugar!
–¿Yo? Pero, sólo soy de primaria.
–¿Te cae, Fabián? –preguntó Paco, atónito–. Pero, es un niño: ¡lo van a hacer papilla!
–Nel, es mejor y más rápido que yo. Además, los penales están cerca, ¿qué podemos perder?
–¡Juega! ¡Cámbiate! –ordenó Paco, aventándome un short y volviéndose hacia su arquero para pedirle un par de calcetas extra.
Los airados reclamos del Juventus no se hicieron esperar. No obstante, de inmediato se convirtieron en burlas, al delatar mi origen el suéter azul marino que portaba, en contraste con el verde olivo de los alumnos de secu: “¡Es un bebé!... sabía yo que los de la setenta eran unas nenas k-gandhis, pero esto ya es el colmo”, espetó sardónico Maldini, acompañándolo de una estruendosa carcajada. Confiados en la victoria, finalmente aceptaron el cambio.
El partido se reanudó con un minuto por jugarse y tiro libre a favor del United por la zona del círculo central. Al cobro, Paco filtró la esférica hacia mí entre dos jugadores y yo conduje unos cuantos metros, esquivando al central derecho con un recorte de zurda: rondaba el borde del área justo cuando Maldini se abalanzaba hacía mí...
(Continua en la 3a. y última parte...)
domingo, 6 de noviembre de 2011
Entre fintas y retruécanos (1a. parte)
A Danielín, en su cumpleaños.
Ejemplos abundan: desde Don Benito Juárez hasta el Cuau, es de todos conocido que el carácter e ingenio mexicanos siempre salen a relucir en el momento oportuno. El que a mi mente acudan los nombres de estos dos ilustres personajes, en cuyas frases y acciones más representativas residen los detalles que, de cierto modo, definen mi propia historia, no es más que una feliz coincidencia.
Todo comenzó en 1998, año del mundial de Francia –¡cómo olvidarlo!–, casi al termino del sexto año de primaria. La escuela a la que iba se encontraba en los límites de las colonias Primero de Mayo y Romero Rubio, mi barrio de juventud. Aún recuerdo vívidamente la tarde de marzo en que, mientras pegaba la estampa de Zidane en mi álbum Panini, Jaime, un compañero del salón, me dijo emocionado: “¡Vamos al polvorín! ¡Los de la setenta pelean el título hoy a los de la dos-dieciocho!”. Fue ahí cuando tuve mi primer acercamiento real con el juego del hombre: el futbol llanero.
Hasta ese entonces no había presenciado nada que llamara mi atención tan poderosamente como esos 22 gladiadores en un mismo campo de batalla: aquellos aguerridos muchachos luchando por la supremacía futbolística de la zona –que se extendía desde la 20 de noviembre hasta la Aquiles Serdán– en un torneo clandestino entre los equipos de soccer de las secundarias aledañas, representaba algo más que la disputa por la simple gloria deportiva; el equipo vencedor, mas que un trofeo, adquiría un poder: inmunidad diplomática por tiempo indefinido. Si creías que sólo un embajador de la ONU podría gozar de semejante privilegio, no sabes nada de política de vecindad.
La importancia del mentado premio radicaba en poder transitar como un auténtico Eliot Ness por todas las colonias (y un poco más allá) comprendidas dentro del circuito que forman las avenidas Eduardo Molina, Eje 1, Oceanía y Río Consulado, es decir, pasear por el parque de la Peni, subir a los columpios de la glorieta o acompañar a correr al deportivo a la hermana, prima o amiga de alguno de los alumnos de las otras escuelas, sin que nadie te echara bronca por meterte en sus terrenos. En una zona donde viven las niñas más bonitas de toda la capital, ser un “intocable” era mucho más valioso que cualquier “oferta difícil de rechazar” (Padrino dixit).
Regresando al partido -y por tratarse de la final-, la oncena de la “Mohandas K. Gandhi” (o secundaria diurna no. 70, a la que yo me inscribiría al salir de sexto y ubicada justo en el terreno contiguo al de mi primaria) tenía doble motivación, pues nunca en su historia había ganado el torneo, además de contar con el penoso record de seis capitanes apaleados por intentar cortejar a una fémina del bando contrario. Ni modo: así de dura es la vida en el barrio. Los minutos transcurrían y lo reñido de las acciones, aunado al gran nivel de juego de los dos equipos, condujeron a la prórroga, donde la amenaza de los malditos penales se cernía angustiante, sin embargo trivial, comparada con la fuerza del más allá que haría que mi papel de espectador se transformara radicalmente.
(Continuará...)
domingo, 28 de agosto de 2011
Reescribiendo historias
Esta breve entrada es resultado de mi más reciente asignación para el Taller de Prensa II: redactar de memoria, a mi estilo y con sólo 250 palabras, la historia de uno de mis compañeros acerca de un suceso que haya marcado su existencia. Reto interesante, en mi caso, trabajar con el relato del buen Augusto Atempa... espero haberle hecho justicia :D
Nuestra última navidad
Era casi de tarde cuando escuché los lejanos gritos de mi hermana: “¡Ya levántate!”. No hice caso y me volví a tapar con las cobijas. En ese momento, el toque familiar y la voz apacible aparecieron mágicamente: “Augusto, si no te apuras, se van a acabar las gelatinas de grosella, ¡eh!”: ese día, como todas las mañanas, el abuelo me traía de vuelta del sueño.
Domingo a domingo, a mí me gustaba sentarme con el viejo en alguna banca del parque. No importaban los esfuerzos de mis primos por invitarme a jugar, ni los reclamos de “barbero” por querer congraciarme con él: en sus rodillas y con sus brazos rodeando los míos, eso era lo más parecido a la felicidad. Qué podía decir: era su consentido.
Navidad estaba cerca. En el auto, rumbo a la casa familiar, yo siempre iba a su lado: era como un rito ir cantando con él las melodías de Roberto Carlos, su artista favorito. Una vez reunidos todos, las tardes eran de tertulia para los adultos y de juegos en el campo para los niños: pero yo nunca me separaba del abuelo, aún sin entender de lo que hablaban.
En Noche Buena, la cena fue inolvidable: ponche de la abuela para beber; bacalao, pierna y lomo de guisados; ensalada de zanahoria –de manzana para los peques–. Y al final, la piñata... dulces las palabras del viejo que desbordan mi memoria: "esta ha sido, sin duda, la mejor Navidad de mi vida". Todavía lo extraño.
domingo, 12 de junio de 2011
Actualización Periodística
La bitácora retomada, justo al final de la travesía...
¿Qué se puede escribir cuando no queda más que abandonar el barco?
No hay mejor bote salvavidas que la experiencia de sumergirse en las profundidades de la propia conciencia.
Surcando las aguas de la vasta actualidad, uno se puede perder fácilmente. Lo que importa es no desistir.
Y a fin de cuentas, yo no sé de barcos ni de periodismo... ¡ahí se ven! :D
¡Felices vacaciones!
Jorge. :)
--------------------------------------------------------------------------------------
LOS ARCHIVOS VAN EN PDF PARA DESCARGAR COMO SIGUE:
GABINETE http://www.mediafire.com/?cc94k7g7qg70u7b
GOBERNADORES http://www.mediafire.com/?2nkljccsbvst6qk
DIPUTADOS http://www.mediafire.com/?zo7gcqy6wz3ilrj
SENADORES http://www.mediafire.com/?i8ivz4vq1xm33mf
SCJN http://www.mediafire.com/?8endo8qb698isuq
IFE, CNDH y CDHDF http://www.mediafire.com/?qf3pfknagb2emp8
RESEÑAS CULTURALES http://www.mediafire.com/?j2e85gcne1coe7c
P.S. Gracias profe Zavaleta y compañeros de viaje... sigan viendo hacia las estrellas :)
¿Qué se puede escribir cuando no queda más que abandonar el barco?
No hay mejor bote salvavidas que la experiencia de sumergirse en las profundidades de la propia conciencia.
Surcando las aguas de la vasta actualidad, uno se puede perder fácilmente. Lo que importa es no desistir.
Y a fin de cuentas, yo no sé de barcos ni de periodismo... ¡ahí se ven! :D
¡Felices vacaciones!
Jorge. :)
--------------------------------------------------------------------------------------
LOS ARCHIVOS VAN EN PDF PARA DESCARGAR COMO SIGUE:
GABINETE http://www.mediafire.com/?cc94k7g7qg70u7b
GOBERNADORES http://www.mediafire.com/?2nkljccsbvst6qk
DIPUTADOS http://www.mediafire.com/?zo7gcqy6wz3ilrj
SENADORES http://www.mediafire.com/?i8ivz4vq1xm33mf
SCJN http://www.mediafire.com/?8endo8qb698isuq
IFE, CNDH y CDHDF http://www.mediafire.com/?qf3pfknagb2emp8
RESEÑAS CULTURALES http://www.mediafire.com/?j2e85gcne1coe7c
P.S. Gracias profe Zavaleta y compañeros de viaje... sigan viendo hacia las estrellas :)
domingo, 24 de abril de 2011
Manifiesto Complicacionista
A manera de tributo a lo que dió origen a este blog y como una declaración abierta de las intenciones que persigo con los textos que aquí se publicarán, les presento la primera columna de toda mi historia dentro de la carrera de Comunicación y Periodismo en la UNAM (la cual curso actualmente en la aulas de FES Aragón), y que fue desarrollada como tarea para la asignatura de Géneros de opinión, con la profesora Claudia Fernández.
Cabe aclarar que, dada la perspectiva que me ha dado el tiempo desde la fecha de su creación, he caido en la cuenta de algunas imprecisiones que consideré adecuado corregir, para mayor legibilidad del texto. No obstante, permanecen el tono, la esencia y los postulados originales, a los que mi visión autocrítica me impidió alterar por lo que, para cualquier frase de aliento, de sugerencia o de escarnio público, queda a su entera disposición el tablero de comentarios. Sólo pido algo a cambio: ¡sean misericordiosos! :)
Cabe aclarar que, dada la perspectiva que me ha dado el tiempo desde la fecha de su creación, he caido en la cuenta de algunas imprecisiones que consideré adecuado corregir, para mayor legibilidad del texto. No obstante, permanecen el tono, la esencia y los postulados originales, a los que mi visión autocrítica me impidió alterar por lo que, para cualquier frase de aliento, de sugerencia o de escarnio público, queda a su entera disposición el tablero de comentarios. Sólo pido algo a cambio: ¡sean misericordiosos! :)
Viernes 10 de septiembre de 2010
Cero ComplicacionesPor: Jorge Arturo Castellanos
¿Por qué se complican las cosas? ¿Qué es lo que hace que, de cuando en cuando, el panorama se vislumbre oscuro y no se perciba siquiera el rayo de sol en el horizonte diurno? ¿Cómo es el tránsito desde la certidumbre de situación hacia la total desesperanza? ¿En qué momento se decide que todo está perdido y que es menester abandonar el barco? ¿Cuáles son los factores que alientan la desazón y el desasosiego? Dicho de otra manera, ¿por qué se complica la vida?
Hay los que dirán que no es fácil vivirla. Adaptarse al entorno, aprender a moverse y procurarse los elementos para la supervivencia toma su tiempo. Algunos hablarán de lo problemático que resulta habituarse a la presencia de los otros, cada uno con complicaciones, deseos y anhelos propios, impulsando su accionar. Por su parte, unos opinarán que las vueltas del destino, las eventualidades y circunstancias ajenas en ocasiones actúan en nuestro beneficio, pero frecuentemente nos pueden llevar del indeseable "Guatemala" al temido "Guatepeor" (con todo respeto para los hermanos chapines).
No obstante todo ello, pienso que el germen que abona a embrollos, enredos y dificultades y al que generalmente le achacamos el adjetivo ‘complicado’ (o bien su sinónimo ‘complejo’) está en nosotros mismos y es un talante del que no deseamos hacernos responsables porque se vuelve engorroso, confuso y descorazonador; es nuestra actitud ante la vida la que finalmente determina que persistan las tinieblas o que alcancemos la ansiada luz al final del túnel.
Cabría entonces preguntarse cuál sería la solución a este dilema. No se trata aquí de pregonar una visión simplista de pensar o actuar positivo, propia de conocido grupo de autoayuda (que más bien lo que parece es secta religiosa estilo “Pare de Sufrir”) o de gancho publicitario (o de canción noventera, que para el caso son lo mismo... ¿o qué, acaso sólo yo me acuerdo de la espantosa tonadita a ritmo dance del inefable Jovanotti, que decía algo así como: io penso positivo, perche' son vivo, perche' mi ombligo?).
En el otro extremo, tampoco es conveniente ver siempre el vaso medio vacío. A últimas fechas se ha discutido en los medios de comunicación en México, con un estruendo de voces que raya en el hartazgo, el complicado panorama de nuestro país en el porvenir más inmediato: que si cuando regrese el PRI se va a acabar la absurda guerra contra el narco, que si los fastuosos e insípidos festejos del bicentenario quieren tapar la crisis con un dedo, que si los "ninis" y los "nonos" (los que no leen y no se informan, mucho más preocupantes que los inocuos ninis y que bien cabría extender su sobrenombre a "nononis", dado que ni les importa), que si las lluvias y desastres, el caos vial, la inseguridad y la violencia crecientes... en fin, un largo etcétera de situaciones que el enfoque político cortoplacista del tipo perdida-ganancia ha elevado a batalla perdida a priori en la arena democrática, dado el marcador adverso de “diferencias insondables” (escusa que, junto con la desabrida arenga a “echarle ganas”, su equivalente en el ámbito empresarial, funciona a los poderosos para no perder privilegios). Chistes e ironías aparte, si vamos a participar de un diálogo constructivo, debemos tratar de ver más allá.
En entrevista publicada en el sitio web filosofía.mx (con fecha del 16 de junio de 2008), Andrés Ortiz-Osés, catedrático español de la universidad de Deusto, en Bilbao, dedicado durante años a la observación del mundo tras la mirada de la filosofía hermenéutica que, como en lente gran angular, busca abarcar y reconocer la diversidad de sentidos en un tejido de interpretaciones coligadas (co-implicadas) en el lenguaje, propone una visión de la realidad que «consta de lo bueno y lo malo». Agrega además que «…los ingenuos y los idealistas, los que van de positivos, creen que sólo hay cosas buenas. En el otro lado, la gente más materialista sólo ve el mal. Lo que desconcierta es que queremos coger el bien olvidándonos del mal. Pero todos somos buenos y malos al mismo tiempo. Todos los intentos de extirpar el mal han terminado en catástrofes: Hitler quiso eliminar los elementos negativos de una sociedad terminando con quienes decía que eran de raza inferior; Stalin quiso hacer una sociedad sin explotadores ni explotados… y ya sabemos lo que sucedió en ambos casos. La sociedad ideal nos conduce siempre a un totalitarismo. Y no olvidemos que el mal radical, que es la muerte, acaba siempre matándonos».
Así, lo que ésta columna propone, en consonancia con el ejercicio de un periodismo ético y de compromiso con la acción para el cambio, es que abracemos esa complejidad, que nos reconozcamos parte importante de ese entramado que le da sentido al mundo, asumiendo nuestra responsabilidad para que sea la vida plena la que predomine sobre el instinto de muerte, tan arraigado a últimas fechas en esta época de terrorismo (véase la tesis doctoral sobre la Pedagogía de la Esperanza, de Víctor Manuel Mendoza Martínez, Universidad La Salle, 2004, publicada en web). Y principalmente, que no se quede sólo en palabras o iniciativas de "buenas intenciones".
Como colofón quisiera resaltar que el título de ésta columna, que nació como un chiste entre mis camaradas de Comunicación y Periodismo, Beto y Daniel, acerca de mi agobiante vida de "sísí" (que sí trabajo y sí estudio, o al menos eso intento), que en ocasiones dificulta mi asistencia a las clases, se convierte ahora en un compromiso con mis compañeros, mis mentores, la UNAM como institución formativa y mis seres queridos, pero principalmente, con mis lectores y la sociedad de mantener una constancia, una formalidad y una calidad adecuadas, enfocando mis esfuerzos en ser cada día un mejor profesionista. Al fin y al cabo, alguien me dijo una vez que esta no es una carrera de velocidad, sino de resistencia, y amén de las efímeras y caprichosas recompensas de fama, fortuna y comodidad, la meta a largo plazo es ganar la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


