martes, 8 de noviembre de 2011

Entre fintas y retruécanos (2a. parte)

Yo era lateral nato, y todos en mi cuadra lo sabían; hasta me decían “Ramoncito” porque mi velocidad y conducción de balón eran una calca de las de Ramón Ramírez, fino ala izquierda de las Chivas rayadas, si bien con la derecha no daba “pie con bola”, a pesar de practicar una hora diaria. El que me enseñó los misterios de la posición fue mi vecino, Fabián Hidalgo, extremo de los Mahatmas United, quien resultara lesionado -al minuto 11 del segundo tiempo extra y con el partido empatado a dos tantos- tras una patada artera de Alfredo “Maldini” Sánchez (central de los Black Juventus de la secundaria 218, ”República de Italia”, en aquel entonces integrante de una banda de skinheads conocida –¡ironías de la vida!– como “los fascistas de Bolivar”), quien ya lo traía entre ceja y oreja, no nada más por haberle quebrado la cintura en la jugada del primer gol, sino también por pretender a Nancy, su prima, y quien además era la hermana de mi amor platónico de la niñez: la dulce y tierna Ivonne... the one (como la canción de Paul McCartney, recién nombrado Sir, un año antes).

   El inesperado giro del destino dejó a los Mahatmas sin alternativas, pues ya no tenian más cambios, dado que ese día faltaron varios de sus jugadores, fuera por flojera o por la fama de asesino del fascista Sánchez. Mientras Paco y El Brody –creativo/capitán y portero, respectivamente–, lo sacaban a hombros, Fabián, reconociendo mi cara de entre la porra, gritó:

   –¡Vas, Ramoncito, entra en mi lugar!

   –¿Yo? Pero, sólo soy de primaria.

   –¿Te cae, Fabián? –preguntó Paco, atónito–. Pero, es un niño: ¡lo van a hacer papilla!

   –Nel, es mejor y más rápido que yo. Además, los penales están cerca, ¿qué podemos perder?

   –¡Juega! ¡Cámbiate! –ordenó Paco, aventándome un short y volviéndose hacia su arquero para pedirle un par de calcetas extra.

   Los airados reclamos del Juventus no se hicieron esperar. No obstante, de inmediato se convirtieron en burlas, al delatar mi origen el suéter azul marino que portaba, en contraste con el verde olivo de los alumnos de secu: “¡Es un bebé!... sabía yo que los de la setenta eran unas nenas k-gandhis, pero esto ya es el colmo”, espetó sardónico Maldini, acompañándolo de una estruendosa carcajada. Confiados en la victoria, finalmente aceptaron el cambio.

   El partido se reanudó con un minuto por jugarse y tiro libre a favor del United por la zona del círculo central. Al cobro, Paco filtró la esférica hacia mí entre dos jugadores y yo conduje unos cuantos metros, esquivando al central derecho con un recorte de zurda: rondaba el borde del área justo cuando Maldini se abalanzaba hacía mí...

(Continua en la 3a. y última parte...)

No hay comentarios:

Publicar un comentario