El inesperado giro del destino dejó a los Mahatmas sin alternativas, pues ya no tenian más cambios, dado que ese día faltaron varios de sus jugadores, fuera por flojera o por la fama de asesino del fascista Sánchez. Mientras Paco y El Brody –creativo/capitán y portero, respectivamente–, lo sacaban a hombros, Fabián, reconociendo mi cara de entre la porra, gritó:
–¡Vas, Ramoncito, entra en mi lugar!
–¿Yo? Pero, sólo soy de primaria.
–¿Te cae, Fabián? –preguntó Paco, atónito–. Pero, es un niño: ¡lo van a hacer papilla!
–Nel, es mejor y más rápido que yo. Además, los penales están cerca, ¿qué podemos perder?
–¡Juega! ¡Cámbiate! –ordenó Paco, aventándome un short y volviéndose hacia su arquero para pedirle un par de calcetas extra.
Los airados reclamos del Juventus no se hicieron esperar. No obstante, de inmediato se convirtieron en burlas, al delatar mi origen el suéter azul marino que portaba, en contraste con el verde olivo de los alumnos de secu: “¡Es un bebé!... sabía yo que los de la setenta eran unas nenas k-gandhis, pero esto ya es el colmo”, espetó sardónico Maldini, acompañándolo de una estruendosa carcajada. Confiados en la victoria, finalmente aceptaron el cambio.
El partido se reanudó con un minuto por jugarse y tiro libre a favor del United por la zona del círculo central. Al cobro, Paco filtró la esférica hacia mí entre dos jugadores y yo conduje unos cuantos metros, esquivando al central derecho con un recorte de zurda: rondaba el borde del área justo cuando Maldini se abalanzaba hacía mí...
(Continua en la 3a. y última parte...)

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